burda style 06/2016 - Modelo de diseñador - Agatha Ruiz de La Prada

Entrando en el estudio de Ágatha Ruiz de la Prada, tan pronto cruzamos la puerta de un clásico e imponente edificio en plena Calle Ortega y Gasset de la capital, se abre ante nosotros un universo que nos invita a hacer un viaje (extra) sensorial. El olor a café inunda el ambiente, el sonido del teléfono incesante se entremezcla con algunos ladridos y la explosión de colores se convierte en un festín para los ojos de una servidora, y que estoy segura, impresionarían hasta al mismísimo Miró. Podría decirse, que un mundo onírico salpimentado con corazones, estrellas y flores nos atrapa por completo, y del que la propia Ágatha nos despierta con una gran sonrisa para recibirnos. La misma sonrisa, con la que estamos seguros que pisó Madrid dispuesta a comerse el mundo con 20 años. “En esa época había muy pocas escuelas de moda y por eso empecé a trabajar con Pepe Rubio. Para mí fue divertidísimo, comenzar a trabajar con el tío más loco del mundo y justo en el momento de la Movida Madrileña. Veo que él está como una cabra, y digo, pues para estar tan loco, me lo hago yo solita.” Dicho y hecho, porque poco después, presentó su primera colección en El Local (fotografía superior), una fecha importante que marcaría su carrera, y que celebraría 30 años más tarde, el 25 de marzo de 2011 creando su propia Fundación. “Una experiencia fantástica para mí, porque hay muy pocos diseñadores de moda que tengan su Fundación. Por ejemplo, en España está la de Balenciaga; pero que se fundó mucho después de su muerte y yo quería tener mi propia Fundación. Un año después hice un desfile, dónde enseñé mis 30 trajes favoritos en Venecia, y también publicamos el libro “Greatest Hits”, dónde se pueden ver los trajes más repetidos, que en verdad no han sido los más comerciales, pero los que sí, que considero que han sido mis mejores trajes”. Dentro de ese “best of”, podemos ver el traje-flor (fotografía pág. 12), un vestido que en cualquier lugar del mundo sería reconocido su autoría, y que la diseñadora con gran generosidad ha cedido el patrón para las lectoras de burda style. “Os quería dar algo especial, y este traje es uno de mis trajes icónicos. Además la flor siempre ha sido un icono de la paz, la ecología, felicidad, de los hippies, los Años 60, lo pop… La flor es fundamental en la vida. Tú llegas con un traje flor a un sitio y todo el mundo se da la vuelta”.

Y su carrera profesional, no solo se limita a la creación y presentación de colecciones. La polifacética diseñadora afirma que vive una vida de locos, pero que le divierte. Y no es para menos, ya que tan pronto es jurado de un concurso de churros como “agathiza” al completo una boda, diseña la próxima chaquetilla para Chicote o prepara el vestuario para el Cascanueces.

Hoy en día cuenta con más de 100 licencias, donde podemos ver desde una raqueta o una fregona con su firma, hasta azulejos. Para descubrir el porqué de su afición por el diseño industrial, debemos remitirnos a sus antecesores arquitectos: “Ya había una tradición desde Bauhaus, en que los arquitectos hacían de todo. A mí eso, siempre me ha divertido una barbaridad. Mi ejemplo es Mariscal o Philippe Starck. A mí eso de meterte en el arte, del arte al Salón del Mueble, al Salón del Chocolate, ese juego de salirte y hacer una obra de teatro, al Salón del Cómic. Qué divertido poder pasar de un mundo a otro, porque sino es aburridísimo”. Y desde luego, nosotros mismos pudimos comprobar que su día a día, es cualquier cosa menos aburrido. Por aquel entonces, cuando conversábamos con ella en su despacho, en apenas dos semanas presentaba en la Mercedes Benz Fashion Week su colección Otoño-Invierno 2016/17. Un desfile donde pudimos ver piezas bastante comerciales, mucho pelo rosa, marcianos agathizados y pieles sintéticas metalizadas. “Quería haber hecho uno más loco, pero al final me porté bien, y la locura que quería hacer la dejaré para la próxima temporada”. Impacientes esperamos por ello, con ganas de volver a disfrutar de un mundo lleno de color y pura diversión. ¡Bendita locura, Ágatha!
Vestido flor

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Una de las creaciones más icónicas de la diseñadora se compone por dos flores con cinco pétalos cada una y un vestido corto de escote barco, sin mangas y semientallado. Una apuesta alegre y divertida, que seguro que no deja indiferente a su paso.